Europa

Praga, corazón bohemio de Europa

Al fin, Praga

Había leído mucho sobre Praga; la Ciudad de las Cien Torres, la Ciudad junto al Moldava, la seductora capital de la República Checa; donde cuentan las buenas letras que un oficinista se convirtió en insecto. Me imaginaba caminando a través de sus callejuelas adoquinadas y angostas; levantar la vista y ver el sol cubriendo de dorado sus edificios medievales.

Era un lugar que, desde que supe de su existencia, siempre quise conocer. Así que, después de unos días de recorrer viñedos, visitar castillos y disfrutar atardeceres junto a una copa de vino; en Frankfurt, Alemania, llegó el día para salir rumbo a Praga. (Si lo sé, la vida a veces puede ser muy dura).

La idea era tomar el bus a media noche y llegar a Praga al amanecer; de paso te ahorras una noche de hospedaje.

Así pues, con Mi Mochila de Viaje al hombro y el tiquete digital en el celular. Salimos a buscar la estación del bus.

¡La encontramos! Bueno, mas o menos; osea la flecha del google maps marcaba la zona. Pero, lo que había era como un parqueo; sin techo, algo sucio.

Algunos buses desperdigados por los alrededores. Sabíamos que era la parada; porque en el centro del parqueo había una pequeña oficina con el nombre de la línea de transporte.

Pero estaba cerrada, o sea es Alemania, no esperas encontrarte algo así tan improvisado. Bueno, supongo que pronto construirán algún edificio de arquitectura avanzada y tecnología de punta. Pero, por ahora solo había esto; un parqueo sucio sin techo. Al menos, la puntualidad alemana si estaba presente, y a la hora que marcaba nuestro tiquete llegó el bus.

Siete horas más tarde, Praga. La ciudad adormecida, y casi sin transeúntes; con una temperatura de 10°C, pero con un brillante sol, nos recibe.

Lo primero, un café. Ahora sí, caminamos disfrutando la ciudad sin prisa. Nuestro hospedaje no estaba listo sino hasta después de las dos de la tarde.

Desde la Plaza de la República (Náměstí Republiky). Espacio lleno de centros comerciales, restaurantes, bares, tiendas, teatros, puestos de comida típica (a precios cómodos), edificios emblemáticos; caminamos buscando el río Moldava.

Amanecer 7hras, en Plaza de la República, edificio Hotel Kings Court Prague.

Como no teníamos prisa, deambulamos. Disfrutando como la ciudad, se despertaba a su propio ritmo. La gente, elegantemente vestida comenzaba a llenar poco a poco las aceras eso me llamo la atención.

La gente se viste muy elegante, esto crea un ambiente de distinción, que contrasta notablemente con los típicos turistas; de ropa cómoda y práctica. Bueno, excepto las turistas asiáticas. Ellas definitivamente marcan estilo; grandes sombreros, anteojos, llamativas bufandas; todo muy “fashion”, esto me encantó. Seguimos nuestro camino, adentrándonos en la ciudad en medio de esta pasarela de moda internacional.

¿ Hospedajes en Praga?

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Un consejo, para cuando caminen lentamente por la ciudad: levanten la vista.

El 80% de la belleza de la ciudad está en lo alto de las fachadas. Las cuales, están llenas de detalles góticos, románicos, renacentistas, barrocos, neoclásicos, modernistas. Es una verdadera delicia para la vista y el gusto estético.

Con la bitácora de viaje, al fín en Praga

Llegamos al Rio Vltalva (Moldava). Un paseo por sus orillas es indispensable, mientras caminas por el bulevar paralelo al río. Allí, puedes apreciar algunos de los lugares que tendrás que visitar. El puente Carlos, el Castillo de Praga y la Catedral de San Vito.

Buscamos una banca. Nos sentamos un rato para tratar de asimilar que estábamos al fin en Praga. Y que mejor forma de hacerlo que, escribir unas líneas en la bitácora de viaje y plasmar algún detalle en un pequeño lienzo.

Después del mediodía dejamos nuestras cosas en el hostal. Luego, salimos en búsqueda de los “Hotspot” más cercanos; por algún lado hay que empezar.

El más próximo fue “La Casa Danzante”. Un  edificio diseñado por Frank Gehry en 1997, y definitivamente lleva su firma. Por tal razón, se ha convertido en un sitio muy visitado.

Un detalle que me llamó de forma hilarante la atención, es que se ubica en la “Nove Mesto”. O ciudad nueva. ¿Y que tiene eso de hilarante? Pues que fue construida en el año… 1348! Sí, la ciudad nueva de Praga tiene 650 años.. Solo en Europa.

Se encuentra cruzando el Puente Jiráskuv, a orillas del río Moldava.

Vista del rio Moldava desde el puente Jiráskův most (séptimo puente que cruza el río Vltava)Mientras caía la tarde cruzamos el Puente Carlos (su construcción inició en 1357 y terminó en el siglo XV).

¡Si en Praga al amanecer es bello, al atardecer es simplemente mágico! …

Un dorado intenso cubre la ciudad. Mientras las luces comienzan a encenderse; en ese momento uno se da cuenta que allí es donde nacen los cuentos mágicos de princesas y caballeros; que nos narraban cuando eramos niños.

Claro, si logras olvidarte por un momento de los sempiternos turista asiáticos y sus cámaras digitales filmando y fotografiando todo. En serio. ¿Habrá algún momento en sus vidas qué podrán ver de forma completa, todas esos megabyte de videos y fotos?. Creo que nunca lo sabremos. Otro misterio más de esas culturas milenarias.

Al día siguiente de pie muy temprano, nos dirigimos a la plaza de la Ciudad Vieja; y sí, esta es mucho más vieja que la “nueva”.

Se tiene registro que allá por los años 1100 todos los sábados funcionaba un mercado muy próspero; el cual permitió a muchos mercaderes amasar fortuna. Cuando el rey Venceslao I, de Bohemia, les otorgó privilegios por su posición económica; se fundó el pueblo de Mesto Prazske (Praga).

En esta plaza se ubican: la iglesia de San Nicolás de; estilo Barroco, la Iglesia de Nuestra Señora en frente del Tyn; de estilo gótico, el Reloj Astronómico y, La torre del ayuntamiento viejo. 

En el centro de la plaza; la estatua del reformador religioso Jan Hus quemado vivo en 1415 por sus creencias. Ah, edad media tan inspiradora.

En esta bellísima plaza, es posible tomar algunos de los tours gratis en español. Que se ofrecen diariamente. Solo das una contribución voluntaria al guía al final del tour. Les recomendamos tomarlo, aprendes mucho de la historia de Praga y visitas lugares muy interesantes. Como el barrio Judío, las sinagogas, el antiguo cementerio judío, el Rudolfinnum, la Torre de la Pólvora; entre otros.

Vista del Puente Carlos, Praga

En la tarde, nuevamente cruzamos el puente Carlos; entre músicos callejeros, artistas del grabado y algunos “pordioseros” que adoptan la posición más suplicante que haya visto nunca; deberían darles dinero solo por el hecho de mantenerse así tanto rato. ¡Ah! claro, los turista asiáticos; en serio son  demasiados.

Al otro lado del puente Carlos; está la ciudad pequeña donde se ubica el Castillo de Praga; y en el patio del Castillo: La Catedral de San Vito.

Este último detalle me impresiono mucho. Cuando accedes al castillo entras a una gran plaza interior. La atraviesas y entras a un pasillo. Al final del mismo, observas las puertas de la catedral. Y conforme avanzas tu vista, trata de seguir la estructura que se va elevando conforme el portal se amplía. Hasta que sales con la boca abierta a otra plaza interior del castillo. Ahí está la catedral, en el patio del castillo.¡Es impresionante!.

Catedral de San Vito

El castillo fue construido en el siglo IX. Fue la residencia de los reyes de Bohemia; de los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico. Y en la época moderna, casa presidencial.

La catedral de San vito inició su construcción en 1344. Desde entonces, tuvo una serie de contratiempos que impidió que se terminara por completo. Y no es sino hasta 1929; casi 600 años después, que es acabada y abierta al público. Así que más que recomendada su visita.

Terminamos nuestro día caminando sin rumbo, por callejuelas llenas de gente; en algunos momentos, solitarias y místicas en otros.

En un puesto callejero degustamos un delicioso Glühwein “vino caliente”. Definitivamente, la mejor bebida que puedes tomar con el frío del otoño; te calienta el alma y te relaja el cuerpo. Y créeme que lo necesitarás después de caminar durante horas.

Al otro día muy temprano dimos nuestro último paseo por la ciudad, camino a la estación del tren. Destino: Viena, “la capital musical de Europa”.

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