Europa

Itinerario de un día en Paris.

Desde el Aeropuerto Charles de Gaulle al centro de París

Entramos a la Unión Europea donde pasaremos un día en Paris ciudad luz z; (la Ville Lumière). Una de las ciudades más icónicas de Europa, no por nada tiene una visitación anual de más de treinta millones de turistas. Además de que posee algunos de los monumentos más famosos del mundo: la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, los Campos Elíseos, el Museo del Louvre en fin…

En su momento fue la capital mundial de la cultura. Así que, aquí estamos. Desembarcando en el Charles de Gaulle, el segundo aeropuerto más importante de la unión europea para aumentar la estadísticas de visitación. 

Con nuestras mochilas de viaje al hombro nos dirigimos en búsqueda del tren que nos dejaría en la estación Paris Norte.

✏️ Dato viajero: Los trenes RER de la línea B comunican el Aeropuerto con el centro de París, cada 10 a 15 minutos, el trayecto dura  aproximadamente media hora. El precio del billete desde Charles de Gaulle al centro de París es de 10€ , este mismo billete sirve para  trasbordo en el metro y poder llegar hasta el hotel.

Un paquete extraño en trenes de París

En el momento que adquiríamos los tiquetes en sus respectivas máquinas, se escucharon los silbatos de varios policías que en francés y con ademanes perentorios le pedían a la gente que abandonaran el espacio en que nos encontrábamos.

Como no entendíamos que pasaba nos dirigimos al andén para tomar nuestro transporte y, un par de jóvenes parisinos muy amables, pero con gestos urgentes, nos indicaron que NO lo utilizáramos, que estaba cerrado y nos pidieron que les siguiéramos.

Una vez fuera nos explicaron que había una alerta, al parecer un “paquete extraño” en uno de los trenes hizo saltar el protocolo de seguridad y todo el asunto podría tardar, entre una media hora a un “buen par de horas” y que por lo tanto era mejor, abordar el tren en otro punto.

Superada la agitación inicial nos pusimos en marcha a través del aeropuerto, junto a los jóvenes locales como guías, en búsqueda de otra opción de abordaje para dirigirnos a París centro. Esta demás decir nuestro agradecimiento eterno, con estos jóvenes parisinos que nos facilitaron salir de este aprieto de una forma expedita.

Ya en el tren conversando con nuestros guías improvisados, nos advirtieron de posibles inconvenientes por las manifestaciones de los “chalecos amarillos” en el centro de París, bienvenue à París” nos exclamó uno de ellos, con un sonrisa y un ademán de disculpa.

Llegar al hotel desde la estación fue fácil, solo un par de paradas en metro, dos consultas a transeúntes y listo. En el hotel ¡al fin!

Nos dispusimos descansar para ajustarnos con el cambio de horario y estar listos para aprovechar al máximo nuestro único día en la capital francesa, Oh là là.

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Itinerario de un día en París

Muy temprano, al día siguiente dejamos el hotel. Ese mismo día saldríamos rumbo Verona, Italia en tren nocturno ¡no había tiempo que perder! nos fuimos emocionados a recorrer la ciudad, nuestra la meta: la Torre Eiffel.

Decidimos caminar sin un itinerario fijo, solo caminar e ir descubriendo los lugares que la ciudad nos quisiera mostrar, pero antes una breve parada para un café y un croissant ¡Listo! ya nos sentíamos en ambiente. 

La primer joya arquitectónica que se manifestó ante nosotros fue la Opera de París, luego la Plaza Vendôme, hasta que llegamos al “Jardin des Tuileries.Creado por Catalina de Medicis a partir de 1564.

Cruzamos este bello espacio para desembocar en la Plaza de la Concordia; en esta plaza, durante la revolución francesa, estuvo instalada la guillotina donde Luis XVI y María Antonieta fueron decapitados, junto a más de mil personas, -estos franceses no se anduvieron con rodeos.

La intención era acercarnos a la Torre Eiffel atravesando el “Pont de la Concorde” (Puente de la Concordia) pero no se pudo ya que se hallaba cerrada por la manifestación de los chalecos amarillos que se realizaría en algún momento del día.Bienvenue à Paris” resonó en mi cabeza

Caminamos junto al Sena para cruzarlo en un punto más atrás, junto al Museo de Orsey.

Alguien del grupo propuso, ya que estábamos cerca del Louvre, que fuéramos a visitarlo para una foto oficial, nuevamente cruzamos el Sena ahora por el Pont Royal”, para acceder a los jardines donde se ubica la pirámide del Louvre, después de varias fotos “instagram, con el dedo sobre el pináculo de la pirámide, decidimos retomar el rumbo en metro hacia la Torre Eiffel, en realidad no estábamos largo pero insistieron tanto que nos fuimos a buscar la línea más cercana.

Para algunos era su primera vez en el metro por lo que no estaban familiarizados con su funcionamiento. Esto llevó a una ligera confusión y terminamos en la dirección contraria a donde queríamos ir. Pero, no fué del todo mal ya que terminamos visitando, por pura casualidad: Notre Dame y, que bueno que estuvimos allí, porque a los dos  días se quemó, lastimosamente.

El tiquete del transporte en París funciona durante una hora, con lo cual se puedes hacer todos los transbordos que se necesite en ese tiempo.  Como aun nos quedaba unos minutos de tiquete, nos apresuramos a tomar el RER línea C que nos dejaría en la estación Champs de Mars. 

Pero nuestra emoción de turista terminó una parada después, junto al Museo Orsey, la estación siguiente estaba cerrada por las manifestaciones de los chalecos amarillos. 

Sin perder más tiempo, ya que el día estaba avanzando, decidimos hacer lo que debimos haber hecho hacía rato, caminar hasta la Torre Eiffel.

Sin mayor retraso llegamos al pie de la icónica estructura.

Accedimos al jardín interno para subir a ella. Objetivo alcanzado.

Les compartimos una panorámica vista desde la Torre Eiffel de nuestro viajero Pablo Ramirez.

Foto: Pablo Ramirez, viajero aventurero
De la Torre Eiffel al hotel en metro

Ya era media tarde. Decidimos desandar el camino para recoger nuestro equipaje. Dirigirnos a la estación Paris-Lyon donde abordaríamos el tren hacia Verona.

Nos dirigimos a la estación del metro Bir Hakeim para hacer trasbordo en el “Charles de Goulle Toile” (posdata: no confundir con el aeropuerto) y tomar la línea azul que nos dejaría cerca del hotel.

Íbamos cansados pero contentos porque nos había rendido y estábamos a tiempo aún, o al menos eso creíamos. Una estación antes de la Charles de Goulle Toile, el metro se detuvo y nos invitaron a salir de la estación, ¡pues si! los preparativos para la manifestación se hacía sentir nuevamente. 

Para continuar nuestro viaje, decidimos buscar la estación Terne. Estábamos al pie del Arco de Triunfo, otro monumento mas visitado gracias  a los chalecos amarillos. 

Para orientarnos le consultamos a varios policías sobre la susodicha estación, con tan buena suerte que nos encontramos con los únicos policías que no eran de París, estaban allí reforzando a la policía local. 

Un par de vueltas y otra consulta a un camarero, nos llevó a la estación. Sin más retrasos llegamos al hotel, recogimos equipaje y corrimos a la estación de París-Lyon.

Estación de Tren Paris Lyon hacia Verona

La espera fue corta, nuestro tren apareció en las pantallas con el número de andén. Lo  abordamos cansados pero contentos de poder dejar tanto ajetreo y retraso en el transporte; dormiríamos en el tren.

Habíamos reservado un espacio con literas, y amaneceríamos en Verona descansados y listos para una nueva ciudad, o al menos eso creíamos.

El viaje tendría una duración de 12 horas. Después de un rato disfrutado el paisaje y de un par de botellas de vino, eso amo de Europa; poder tomar vino donde sea, nos aprestamos a dormir.

Durante la noche notamos que las esperas en las estaciones se alargaban más de lo normal y que en ocasiones el aire del tren se apagaba. Esto en un tren italiano no suele ser una buena señal. 

En la mañana notamos que  estábamos retrasados, aun no sabíamos realmente cuánto, en una estación estuvimos más de media hora detenidos. Aprovechamos para ir a desayunar al vagón restaurante  y, allí nos enteramos de todo el asunto.

 El tren tenía problemas eléctricos, lo cual lo había retrasado más de tres horas, y no llegaría a Verona, en Milán haríamos trasbordo para llegar nuestro destino.

Así abandonamos Francia e ingresamos a Italia, entre manifestaciones y cortes en el transporte. Al final llegamos a Verona, la ciudad de Romeo y Julieta.

Con más de seis horas de retraso, pero después de un almuerzo con pizza y una copa de vino ya habíamos perdonado todo y a todos y estábamos listo para nueva etapa en nuestro viaje, conducir por los Dolomitas en la frontera Italia y Austria.

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